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Innovación social de alto impacto para recuperar la región del Maule

En esta zona afectada por los mega-incendios, el presidente de la entidad plantea la expectativa de desarrollar un mercado de usufructo forestal con fondos privados.

Por: | Publicado: Jueves 24 de mayo de 2018 a las 04:00 hrs.
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“Cuando se habla de la concentración de la propiedad en el sector forestal, la referencia se basa en lo que ocurre de Ñuble y Bío-Bío al sur, pero ésa no es la realidad de la región del Maule, donde el 65% de las plantaciones forestales pertenecen a pequeños y medianos propietarios, que abastecen a una gran industria de aserraderos Pyme. Esta zona se vio violentamente alterada por los mega-incendios, que afectaron a más de un tercio de la masa forestal, con fuerte incidencia sobre los rodales que proveerían la disponibilidad maderera para el sector Pyme para los próximos 5-10 años”, señala Luis Felipe Oliva, presidente del directorio de Sacor, la empresa que Corfo activó para hacer frente a la emergencia productiva del Maule.

- ¿Por qué era necesaria la intervención de una empresa pública?

-La magnitud de la catástrofe era tal que los agentes económicos habían perdido total confianza en el funcionamiento del sector, acrecentado por una fuerte animadversión de actores sociales y políticos hacia la actividad forestal, a la cual se le culpaba de la tragedia.

-¿Cuál era la diferencia mayor de este desastre en relación, por ejemplo, al terremoto de 2010 que sacudió al Maule?

-Cuando hay un terremoto, el Estado interviene, pero es más fácil recuperar las expectativas. En este caso fue diferente: la gente del sector pensó que la tormenta de fuego es un fenómeno inevitable y repetitivo con el cambio climático, y su primera reacción fue abandonar los predios y dejar quebrar a las empresas. Corfo estructuró un plan que lo validó con las autoridades económicas y los principales referentes empresariales privados del país, incluyendo la CPC, Corma, Pymemad y las principales empresas del sector. Era evidente que en este caso el mercado no resolvería la situación, ya que había una crisis de liquidez, carencia de madera, los bosques quemados se estaban abandonando, y con ello la pérdida social y ambiental sería enorme.

-¿Hay un problema de escala competitiva?

-Efectivamente. Muchos predios afectados son de pequeño tamaño y baja productividad, lo que unido a la falta de capital de trabajo y la baja disponibilidad de equipos de cosecha, se traduce en que dichos predios no serían cosechados a tiempo. Los aserraderos enfrentarían una escasez estructural de abastecimiento y se perdería además la voluntad de los propietarios de reforestar en suelos que si no son plantados, se perderán productivamente de manera casi irreversible.

-La magnitud de la catástrofe es enorme, con una menor disponibilidad de madera superior a los 20 millones de m3 y una pérdida de más de US$850 millones sólo a nivel primario. ¿Cuál es la estrategia de Sacor en este caso?

-Sacor no tiene por finalidad distorsionar el mercado, sino otorgar liquidez al sistema, proveyendo un precio mínimo, lo que unido a operaciones silvícolas certificadas de cosecha, transporte y almacenamiento en canchas, permitirán a los propietarios recuperar valor para sus campos. Con los inventarios en predios quemados a través de un convenio que disponemos con Conaf, hemos podido transparentar a los propietarios el valor real de la madera en pie que tienen en sus campos. Ahí nuestro rol ha sido el de habilitar un espacio de transacciones con menores asimetrías de información. A la fecha hemos podido movilizar más de US$50 millones de transacciones.

-Además de reducir asimetrías, Sacor realiza intervenciones directas. ¿Cómo lo han viabilizado?

-Tenemos alrededor de 16 contratos para faenas integrales de cosecha, transporte, acopio y comercialización de predios quemados y un número similar de compra de madera de predios pequeños y aislados, que representan un volumen superior a 300 mil m3. Para ello, hemos concentrado nuestra acción en áreas afectadas que conforman micro-cuencas de abastecimiento que nos permiten generar economías de escala mínimas que viabilizan las operaciones.

-¿Cómo se recupera el valor comercial de madera siniestrada?, ¿han apostado a diversificar o innovar en este ámbito?

- Era imprescindible. Por ejemplo, la madera de menor diámetro no puede ir a las plantas de pulpa porque al provenir de bosques quemados, cualquier tizna afecta el posterior blanqueamiento de la celulosa. Para ello hemos desarrollado productos especiales para aplicaciones en la agroindustria.

-¿Cuál es la expectativa de largo plazo?

-Sacor se planteó para una intervención de tres años, que es el período en que existe la posibilidad de recuperar madera (…) En una primera etapa hay un rol para Sacor para ayudar a desarrollar ese mercado, apoyando en la limpieza de campos que facilite el quehacer de fondos de inversión interesados en la reforestación, y que a través del nuevo instrumento Corfo recibirán créditos de largo plazo en condiciones excepcionales. Desde el Maule, organizaciones como Corma proponen que Sacor se piense para 12-15 años, dada la emergencia estructural que enfrentan. Como cada año ocurren nuevos incendios forestales –esperamos que ninguno de la magnitud del verano pasado- es posible que el horizonte de intervención se amplíe.

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